Sucre es la capital constitucional y oficial de Bolivia y capital del departamento de Chuquisaca. En Sucre se resume la historia misma de Bolivia, desde sus orígenes más antiguos hasta nuestros días.

La ciudad fue también conocida como Choquechaca (nombre originario del pueblo charca, hasta 1538), La Plata (1538-1776, durante el Virreinato del Perú), Chuquisaca (1776-1825, durante el Virreinato del Río de la Plata), La Ilustre y Heroica Sucre (desde 1825, a partir de la República, en honor al libertador Antonio José de Sucre) y algunos sobrenombres como «La Ciudad Blanca», «la Vieja» o «la Culta».

Sucre-Chuquisaca-La Plata-Charcas fue capital plena y constitucional, sede de los tres poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) hasta la Guerra Civil de 1898, cuando la derrota chuquisaqueña permitió a los paceños transformar a La Paz en sede de facto del ejecutivo y legislativo hasta nuestros días. Actualmente Sucre conserva todavía el título de capital constitucional o capital histórica y sede del Poder Judicial de Bolivia, así como la capitalía del departamento de Chuquisaca.

Geográficamente, Sucre se sitúa a 2750 msnm, en una cabecera de valles de clima cálido y seco. Es la tierra media entre las tierras altas de la meseta andina y las tierras bajas de los llanos del Gran Chaco, límite entre los sistemas hidrográficos del Amazonas (ríos Chico y Grande) y los del Río de La Plata (Cachimayu y Pilcomayu), tierra de pueblos chuquisaqueños-quechuas, frontera entre los pueblos aimaras (en las tierras altas) y guaraníes (en las tierras bajas); plaza fuerte de guerreros charcas-tarabucos, encargados de detener las constantes incursiones de los guerreros guaraníes, y que en la batalla de la Tablada (1538) derrotaron a los imparables españoles, incorporando en sus atuendos tradicionales las armaduras de los conquistadores. El idioma español de Sucre, por su rigor y su vocabulario antiguo, se considera el mejor de Bolivia.

Antes de la llegada de los españoles, la ciudad de Choquechaca tenía autonomía propia con respecto al Imperio inca (los charcas fueron el único pueblo que no pagó el rescate del cautivo Inca).

Después de la conquista, cuando las luchas fratricidas entre los conquistadores estuvieron a punto de diezmar su población, sus pobladores españoles tomaron el partido del monarca peninsular para conseguir su autonomía propia (el rey Carlos V les concedió a los chuquisaqueños la Cruz de San Andrés como estandarte, elevando a Charcas al rango de ciudad y sede de la Audiencia de Charcas, y el rey Felipe II concedió la Universidad jesuita de San Francisco y la sede arzobispal del Alto Perú).

Cuando Napoleón ocupó España entre 1808 y 1814, los chuquisaqueños concluyeron que «ni el Imperio es tan fuerte como se creía, ni las colonias tan dependientes como se pretendía» y decidieron tomar el camino de la libertad bajo la estrategia de desconocer toda autoridad que no sea la del monarca cautivo e incomunicado en Bayona (Francia): es lo que se conoce como el primer grito libertario de América (la revolución de Chuquisaca) un 25 de mayo de 1809. El 6 de agosto de 1825, tras 15 años de lucha sangrienta, firmaron en el aula magna de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, fuertemente impregnada de los ideales de la Ilustración, la Constitución de la nueva República, Soberana e Independiente.

Tres instituciones han caracterizado la ciudad: La Iglesia, cuando en 1552 fue elevada al rango de sede episcopal, en 1609 a sede arzobispal y hasta 1983 en sede cardenalicia, siendo su última cabeza el cardenal José Clemente Maurer (1900-1990), enterrado en la Catedral; la Administrativa cuando en 1559 se convierte en Tribunal de la Audiencia de Charcas, el cual se transforma posteriormente en el Poder Judicial de la nueva República; y la Universidad jesuita cuando en 1623 se crea la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca ?una de las primeras de América, fundada después de las de Santo Domingo (Santo Domingo, 1538-1823), Lima (1553), México (1551), San Fulgencio (Quito, 1586), Córdoba (1613), San Gregorio Magno (Quito, 1651), seguida de la Universidad Santo Tomás de Aquino (Quito, 1681), la Academia Carolina (1776) y de la primera Escuela Normal de Maestros (creada por el mariscal Sucre en los primeros años de la República, actualmente Universidad Pedagógica) y de la Universidad Andina. Actualmente continúa siendo sede del Poder Judicial, compuesto por la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Judicatura y la Fiscalía General de la República. Es también sede del Tribunal Agrario Nacional y de la Asamblea Constituyente.

En su trazado urbano se puede leer la historia de Bolivia, desde el antiguo barrio de la Recoleta, con el trazado sinuoso original de Choquechaca, la ciudad de los charcas (donde la vieja capilla franciscana se levanta sobre el antiguo templo del dios Tanga Tanga), la ciudad renacentista del periodo colonial (actual damero del centro histórico), el ensanche republicano en la circunvalación de la antigua vía de ferrocarriles de los años cuarenta, los barrios obreros del periodo industrial de los años ochenta y los barrios periféricos en torno a los principales ejes interregionales. Su arquitectura hace gala del viejo estilo peninsular o colonial, las fachadas neoclásicas o afrancesadas del periodo republicano, la ciudad jardín del modelo anglosajón en los barrios obreros, algunos exponentes eclécticos (Palacio de La Glorieta), art nouveau, art decó y de arquitectura moderna que intentan encontrar un frágil equilibrio entre lo antiguo y lo moderno. Su población se aproxima a los 300 000 habitantes, cuya educación máxima promedio es de 10,1 años para hombres, según el censo de 1991 (último disponible, dado el atraso del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia) Su población se caracteriza por su mentalidad conservadora y su castellano riguroso y antiguo, quizás el mejor conservado en el mundo y cuyo análisis lingüístico es todavía una tarea pendiente.

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