En 1457, el papa Calixto III instituyó la festividad católica del Santísimo Salvador cada 6 de agosto, en acción de gracias por la victoria de los ejércitos cristianos sobre las fuerzas de Mehmed II en 1456 durante el sitio de Belgrado. De esta manera, muchas poblaciones y lugares fueron designadas con el nombre de San Salvador y varias iglesias puestas bajo la advocación del Divino Salvador del Mundo. Fue así que Cristóbal Colón bautizó a la isla de Guanahaní con tal denominación. Por su parte, Pedro de Alvarado, al organizar una segunda expedición sobre el territorio de Cuscatlán, ordenó a su hermano Gonzalo de Alvarado que le diera el nombre de San Salvador a la villa que allí se fundase, algo que ocurrió, probablemente, el 1 de abril de 1525.

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